Rodrigo Gonsalves

Foto: Kathy Boos.

Sus amigos dicen que es despistado, le molesta que lo cataloguen de “sex symbol” y sueña con ser recordado por su aporte a la música en Venezuela

Cuando de bandas nacionales se trata, VINILOVERSUS está a la cabeza, siendo una referencia obligada para los fanáticos de la música, especialmente del Indie Rock. Tras el éxito de sus canciones, se esconde Rodrigo Gonsalves, quien es la voz principal y la guitarra de este cuarteto. Un joven de apenas 24 años que afirma que quiere ser recordado como “un artista completo y humilde”.

Así empezó todo

Rodrigo es un tipo sencillo y despistado según lo expresan sus compañeros y él mismo. Dice que llegó “un pelo tarde” al asunto de la música, pues fue a los 14 ó 15 años cuando su primo se compró una guitarra y tuvo su primer contacto el instrumento. Cuenta que su hermano tenía una guitarra pero “yo estaba como muy chiquito para apreciarla de verdad y viendo a mi primo tocando me interesé y ahí comenzó mi contacto con la música”.

Sus influencias musicales comenzaron con los Beatles a través de su madre quien es fan de la banda de Liverpool. “Roro”, como le dicen sus amigos, dice que fue víctima del pop y de toda esa “mala música que escuchas cuando no tienes a nadie que te guíe” y tenía discos de todo tipo.

Luego de ese primer contacto a través de la guitarra de su primo, Rodrigo relata que se compró un bajo y empezó su carrera musical con este instrumento: “era malísimo”, afirma. “Tocaba en una banda que se llamaba “Autofónica” con amigos del colegio y era algo muy ingenuo, muy inocente y fue ahí donde comencé y donde recibí mis primeros trancazos”. En este punto comenzó la carrera de Rodrigo como músico.

Influencias musicales: Rodrigo educó sus oídos

El artista explica que siempre ha escuchado música de todo tipo, pero cuando se empezó a enfocar en el tipo de música que le gustaba, que en este caso es el rock n’ roll, se quedó enganchado con Nirvana: “Soy un típico cliché. Tuve mi época donde el artista que me llegó fue Kurt Cobain. Por supuesto, después comencé a compartir con otros músicos y me enteré de muchísimas otras bandas y me enseñaron el A-B-C de la música".

De los quince en adelante, escuchó desde Led Zeppelin, Jimmy Hendrix y muchos de los artistas clásicos, hasta Chuck Berry. Recuerda que indagó con muchísima más profundidad sobre los Beatles, aunado a la experiencia de tocar en vivo con otros músicos.

Comunicador visual, cantante, compositor y guitarrista

Rodrigo narra que luego de graduarse de bachiller pasó un tiempo sin saber lo que quería estudiar: “No tengo ni un pelo de matemático, ni químico, ni físico. Sabía que la música iba a ser parte de mi vida en ese momento. No estaba completamente convencido pero sabía que quería indagar en lo artístico con una carrera humanística". Finalmente, tomó la decisión de estudiar Comunicación Visual, algo que está ligado al arte que realiza con la música.

Su familia siempre lo ha apoyado desde el principio, “ellos querían que estudiara, lo que  quisiera pero que estudiara y lo ligué así a  VINILOVERSUS”. Un ejemplo en el cual Rodrigo ha combinado su carrera profesional con la musical recae en que participó como co - director del video musical "Las Historias son Mortales" junto con el fotógrafo Basil Faucher, a quien conoció estudiando comunicación visual.

Y llegó VINILOVERSUS

Es inevitable incluir el papel que juega actualmente VINILOVERSUS en la vida de Rodrigo, quien se toma su tiempo y explica con detalles que al graduarse del colegio, la agrupación  a la cual pertenecía, “Autofónica”, se separó: “yo pensé que era el fin del mundo”, pero continuó y cuenta que su mejor amiga lo enseñó a tocar guitarra. Sus amigos se fueron del país y él se quedó solo a comenzar desde cero tocando bajo y sin saber mucho de guitarra, pasando un año en el cual se dedicó a componer canciones.

Más adelante, dice que conoció a Adrián Salas, bajista de la banda: “Probé con mucha gente y nunca funcionó hasta que mi profesor particular de matemática, física y química en bachillerato, Alexis Leal,  me dijo que conocía a un chamo que tocaba bajo y que estaba muy interesado en formar una banda al igual que yo y me dio el número. Casualmente, Adrián y yo nos conseguimos en una fiesta y empezamos a hablar y nos dimos cuenta que compartíamos muchas influencias de bandas, muchísimas cosas en común y ahí nos comenzamos a reunir como un proyecto acústico de una guitarra y un bajo”.

"Para ese momento ya estaba tocando guitarra, la compré como año  y medio antes de empezar este proyecto”, confesando que nunca tomó muchas clases para aprender a manejar este instrumento. De esta forma tocaba con Adrián y ahí comenzó VINILOVERSUS.

Con licencia para crear

En la banda todos componen la música, “unos más que otros pero tratamos de motivarnos todos porque cuatro cerebros piensan más que uno”. Pero cuando se trata de las letras, considerando que Rodrigo es la voz principal, le dan cierta libertad para crear  y hacer las canciones de la agrupación. “La mayoría de las letras han fluido de manera natural”, sin embargo, en el primer disco hay un par de temas que escribió junto a Adrián. “Por lo general la música la hacemos entre todos y lo que son las letras, ellos dejan que yo me encargue de eso. Supongo que confían en mi y tengo ese permiso”.

Este músico hace que las canciones sean sencillas pero a la vez que sean reales, “esa es mi filosofía, cuando escribo, por ejemplo, trato que sean letras con la que la gente pueda conectarse y que no sean cualquier cosa nada más para acompañar una canción con voz, yo trato de no hacer eso, de meterle cabeza a las letras, que dejen un mensaje, que te dejen pensando algo, bien sea de una relación o una situación de vida”.

La familia, su gran apoyo

Cuando se le menciona a sus seres queridos, rápidamente Rodrigo cambia y dice con sentido de admiración: “mi familia es increíble”. El artista se traslada desde el principio de su carrera, contando que, como todos los padres, se asustaron con el tema de la música, sin embargo: “yo no puedo quejarme de mis padres, recibí un apoyo increíble de ellos al igual que mis hermanos, primos…” Toda la familia está con la banda, van a los toques y recuerda que todo el tiempo están pendientes cuando sale algo en una revista, un periódico.

El joven músico dice estar en un punto bastante cómodo en su vida y “creo que esto es una gran virtud y un gran regalo de Dios estar bien con tu familia y tener ese apoyo para poder seguir adelante como artista considerando que tener este trabajo es difícil”. Cierra su respuesta diciendo con mucha seriedad que sus seres queridos son todo en su vida y no sería nada sin ellos.

Cara bonita pero nada de “Sex Symbol”

Sin terminar de mencionarle el asunto de su faceta preestablecida por algunos medios como “sex symbol”, Rodrigo niega con la cabeza mientras que, previamente sus compañeros de la banda bromeaban sobre la carrera de “modelo” de Rodrigo que, entre risas, parece ser un tema que trata de tomárselo a la ligera porque no le gusta que lo vean de esa forma.

Responde con seriedad explicando que “eso me parece medio ridículo, como un faranduleo caraqueño, súper estúpido, súper banal y súper plástico. Es el típico cliché de valorar algo por las razones equivocadas, supongo”. También agrega que le parecería narcisista si dijera que él se considera como tal, está consciente de que es un gran halago pero trata de no prestarle mucha atención a eso y mantiene los pies en la tierra. “Al final de todo nadie supiera quién soy yo si no tuviera esta banda. El mérito es de los cuatro, no mío solamente”.

Quiere vivir para siempre a través de su música

Rodrigo se sorprende ante la pregunta final: ¿Cómo quisieras que te recordaran? Cuenta que tiene algo entre ceja y ceja todos los días y lo explica a través de una anécdota. “Cuando empecé a escribir el segundo disco, tuve más contacto en mi vida con lo que es la muerte y creo que cuando gente cercana a ti se te muere, uno empieza a concientizar realmente que la juventud no es para siempre y que la vida tiene un fin y cuando yo pienso en esta banda y en lo que hemos logrado, pienso que todavía no ha pasado absolutamente nada, sin embargo dejamos cierta huella en lo que es la escena nacional pero a nivel personal yo quisiera contribuir a la música en Venezuela, convertirme en un artista no consagrado ni adorado, simplemente un artista respetado y recordado”.

El músico reflexiona expresando compromiso por lo que hace, responsabilidad y amor a este arte: “lo que más me importa es dejar un repertorio de música y canciones con las que la gente se pueda conectar. Yo siento que la gente vive para siempre cuando deja material plasmado, bien seas William Shakespeare, Cerati o seas quien seas, algo que tus nietos quieran ver y tener un contacto directo a través de eso”.

Finaliza con ideas que reflejan su pasión por este mundo, añadiendo que “la música es impresionante porque no muere, la música siempre continúa, prueba que tú estás ahí. Esa es mi meta de vida, dejar muchas canciones, en este momento, por lo menos. Cuando tenga hijos algún día, supongo que mi meta será ser un buen padre, pero en este momento es ser un artista completo, un artista humilde y contribuir con el repertorio que Venezuela ya tiene”.

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